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jueves, 5 de diciembre de 2013

¿Mensaje Divino Rumbo al 2018? 4 Hospitalizados

* PUEBLA: COMO UN RAYO CAÍDO DEL CIELO


* ELBA ESTHER, BARBOSA, AMLO, CÁRDENAS


* JESUCRISTO Y LOS "SIGNOS DE LOS TIEMPOS"


de JOSÉ A. PÉREZ STUART



1.- Elba Esther Gordillo, ex dirigente magisterial con gran influencia política en el estado de Puebla, está en prisión...y ha tenido que ser llevada al hospital en forma continua, debido a la multiplicidad de males que la aquejan.


2.- Andrés Manuel López Obrador, a quien mediante la "ingeniería" electoral se le hizo aparecer como ganador en los comicios presidenciales del 2012...en el estado de Puebla, sufrió un doble infarto al miocardio que lo tiene inahbilitado, cuando menos temporalmente.


3.- Cuauhtémoc Cárdenas, quien además de oponerse a la modernización peñanietista, recientemente estuvo en Puebla para comer en privado con el gobernador Rafael Moreno-Valle Rosas, también fue hospitalizado, debido a una enfermedad no revelada,

4.-  Y el senador --¡poblano, por cierto!--, Miguel Barbosa, a quien la prensa igualmente poblana
ha señalado como el  presunto delfín del gobernador Rafael Moreno-Valle Rosas para sucederlo en el poder, tuvo que ser hospitalizado esta semana pues sufrió un coma diabético que lo mantuvo en coma y a la fecha no reconoce a  las personas.


¡Caramba...!    


Dice Nuestro Señor Jesucristo: "Por la tarde decís: Hará buen tiempo, porque el cielo se enrojece. Y por la mañana: mal tiempo, porque el cielo se enrojece con sombras.  Sabéis interpretar el aspecto del cielo, ¿y no sois capaces de interpretar las señales de los tiempos?


Frente a la magnitud y contundencia de los hechos citados inicialmente, y que parecerían ser lo suficientemente reveladores y definitivos para cualquiera de los viejos sensatos de la política mexicana, sólo la tozudez podría menospreciarlos o no darles importancia.


Las cuatro hospitalizaciones parecen haber caído como un rayo sobre los proyectos políticos para el 2018 que tienen algunos grupos políticos en Puebla. Sin embargo, a pesar de la claridad de dichos mensajes, ¿todavía algún prominente político poblano tendría que consultar una bolita mágica? ¿O recurrir a un brujo? ¿Preferir una "limpia"? ¿O hacerle caso a Harry Potter y empleará una varita de regaliz?


Felipe Calderón tuvo que ver caer dos helicópteros con sus respectivos secretarios de Gobernación a bordo, para finalmente entender los signos de los tiempos...

viernes, 29 de marzo de 2013

Soledad y Abandono: ¿es "Malo" Sentirlas?


SOLEDAD Y ABANDONO

Ofrezco al Padre este comentario en reparación de aquellos padres que,
en vez de enseñar a sus hijos desde la tierna infancia el camino del sacrificio, para hacerlos resilentes,
estos días de guardar, de contemplar,
prefieren llevarlos a la playa, para fomentarles la concupiscencia de la carne.

por JOSÉ A. PÉREZ STUART

Hace un par de días me permití compartir algo que escribí en torno al EPISODIO DE ANSIEDAD que sufrió Jesucrito en el Huerto, y caracterizado, entre otras cosas, por su sudoración (incluso sanguínea); su miedo a la muerte, sus lágrimas y demás...

Pues bien, otro de los episodios que también solemos padecer algunos de nosotros, es el de la SOLEDAD y el sentimiento de ABANDONO.

Al igual que con el llanto y otros signos de los episodios de ansiedad --como la sudoración, el miedo a la muerte y demás...--, en el caso de la SOLEDAD y el sentimiento de ABANDONO, hay católicos que miran a quienes llegamos a sufrirlos como sujetos débiles, faltos de fe y poco "resistentes". O, para decirlo en términos muy modernos, como individuos de baja "resilencia".

Hoy deseo compartir extractos de lo que un sacerdote escribió. Me parece magnífico para ubicar Jesucristo, como sujeto de la soledad y el sentimiento de abandono. ¿También se la calificará de que le faltaba fe o que el Hijo de Dios era poco confiable, en vista de que sintió abandono y sufrió de soledad?.

Como en el caso de los episodios de ansiedad y el llanto  --reacciones que son propias de la naturaleza humana debilitada--, tanto Jesucristo como la Virgen María, que los padecieron , nos presentan una forma de enfrentarlos: el llamado por algunos teólogos, como Tadeusz Dajczer, "el ejercicio dinámico de la fe", que consiste en la santificación del dolor, mediante la aceptación y y confianza plenas en la voluntad del Padre. Veamos:

"Una de las principales características de la Pasión de Nuestro Señor es la soledad: el abandono, prácticamente total, por parte de los hombres; y el desamparo, aparente pero sensible y perceptivo, de su Padre.
En cuanto al abandono humano, las citas de los Evangelistas son claras: “Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo”; “Todos os escandalizaréis de mí en esta noche, porque está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas“; “Vino entonces donde los discípulos y los encontró dormidos; y dijo a Pedro: ¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo?
Respecto al desamparo del Padre basta contemplar las tres horas de agonía en Getsemaní y las palabras de Jesús sobre la Cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”.
Para cumplir con el plan divino trazado para Ella, María Inmaculada debía pasar por la soledad, el abandono y el desamparo…
Para que los designios de Dios sobre la Iglesia se ejecuten, ella debe sufrir su pasión, padecer soledad y abandono.
****
Había llegado el día… ¡Qué momento aquel! Al partir Jesús con sus discípulos lo siguió hasta que se perdió de vista, con el Corazón oprimiéndosele a cada paso… Y al cerrar la puerta, sintió que la casa estaba sola. Experimentó esa terrible sensación de saber que ya no se oirían otros pasos que suyos…
La soledad es uno de los sufrimientos más profundos del ser humano… Pero, ¡qué dura fue la soledad de María, después de haber compartido treinta años con el Hijo de Dios! Sí, la soledad de la María comenzó mucho antes del Viernes Santo…
Pero Nuestra Señora supo santificar ese dolor de la separación y de la soledad con fecon entereza, con caridad; aceptando obediente la voluntad deDios…
Pero ahora se le representó nuevamente la funesta escena desarrollada aquel día, los clavos, las espinas, las carnes laceradas del Hijo, las profundas llagas, la osamenta descarnada, la boca abierta y los ojos obscurecidos…
¡Qué noche tan dolorosa fue aquélla para María!
Mirando la Dolorosa Madre a San Juan, le preguntaba con acento de dolor: Juan, ¿dónde está tu Maestro?… Y a continuación preguntaba a la Magdalena: Hija, dime dónde está tu amado… ¿Quién te lo ha arrebatado?
¡Qué horas aquellas antes de la resurrección! ¡Qué soledad tan diversa de aquella, tras la despedida de Nazaret! Es la soledad tremenda que deja la muerte del ser querido.
Así la describía Lope de Vega con gran realismo en su hermosa poesía Con la mayor soledad:
Sin Esposo, porque estaba
José de la muerte preso;
sin Padre, porque se esconde;
sin Hijo, porque está muerto;
sin luz, porque llora el sol;
sin voz, porque muere el Verbo;
sin alma, ausente la suya;
sin cuerpo, enterrado el cuerpo;
sin tierra, que todo es sangre;
sin aire, que todo es fuego;
sin fuego, que todo es agua;
sin agua, que todo es hielo…"

jueves, 28 de marzo de 2013

¿Jesucristo Carecía de Fe? ¿Era Débil e Inmaduro?


* EPISODIOS DE ANGUSTIA: MIEDO A MORIR, SUDOR FRÍO, LLANTO...

* JESUCRISTO PRESENTÓ TODOS ESOS SIGNOS Y SÍNTOMAS

* HOY, ALGUNOS CATÓLICOS, LOS VEN COMO "INMADUREZ"


Dos episodios de plena debilidad humana vividos, sufridos por Jesucristo, descalifican a ciertos católicos que hoy suelen calificar de "inmadurez" o "faltos de fe" a los que lloran o padecen episodios de angustia, debido a problemas que enfrentan, miedo ante un futuro poco halagüeño y/o la pérdida de un ser querido.

1.-  Tengo algunos amigos que consideran como signo "positivo", "maduro"...el que una persona no llore ante la muerte de un ser querido. Creen que quien no se sacude por el fallecimiento del otro, y se mantiene --dicen--, "entero", es un hombre de fe.
Pregunto: ¿Jesucristo no era un hombre de fe? ¿Jesucristo era un hombre inmaduro, de poca enteraza, al llorar por la muerte de su amigo Lázaro?

2-  Tengo amigos que cuando alguno de nosotros ha sufrido un episodio de angustia --y hasta al hospital ha tenido que ir a dar, por la elevación de la presión cardiaca--, igualmente nos califican de "faltos de fe", de "inmaduros", de "poco confiables" para realizar ciertas tareas o asumir determinadas responsabilidades.
Pregunto: ¿Jesucristo "carecía de fe"? ¿Era Jesucristo un hombre #inmaduro"? ¿Era Jesucristo real, auténtica, humanamente confiable para realizar tareas de gran envergadura...?
Porque si nos dejamos llevar por los signos y síntomas que experimentó, que sufrió, que vivió, que padeció Jesucristo --y que conocemos gracias a las Sagradas Escrituras desde hace más de dos mil años...--, a los ojos de algunos católicos de hoy, Jesucristo no sería digno de seguir, de admirar, de imitar. Leamos el Evangelio de hoy y comprobemos lo que digo:


Entonces fue Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.
Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo.
Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: ¡Padre mío!, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya.
Volvió entonces donde los discípulos y los encontró dormidos; y dijo a Pedro: ¿Ni siquiera has podido velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.
Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: ¡Padre mío!, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.
Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
Y cayó en agonía y su oración se hizo más apretada. Y le vino un sudor como de gotas de sangre que chorreaba hasta el suelo. Y apareció en Ángel del cielo, confortándole.
Vino entonces donde los discípulos y les dijo: Ahora ya podéis dormir y descansar. Mirad, ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. ¡Levantaos!, ¡Vamos! Mirad que el que me va a entregar está cerca.
Jesucristo lloró.
Jesucristo padeció lo que los profesionales de la Psicología y la Terapia Psicoanalítica reconocemos hoy como un auténtico episodio de angustia.
Estaba tan temeroso de lo que vendría sobre él, que hasta sudó sangre. Le chorreaba. Caía al piso. 
Tenía miedo. Miedo a morir. (¿Cuántos de nosotros no hemos padecido esos episodios de angistia en los que ue lo primero que tememos es morir?).
Humanamente estaba abatido. Desfalleciente. "Cayó en agonía" (sic). Y requirió de apoyo sobrenatural: un Ängel lo confortaba.
(Tema de otro comentario será, efectivamente, el remedio, la cura,la terapía que el mismo Jesucristo nos ofreció: la oración, la diposición a la voluntad del Padre, y el requerimiento de ayuda a nuestro Ängel de la Guarda...)
Frente a esa imagen de Dios. Del Dios vivo. Del Dios-Hombre...¿por qué hay personas hoy tan duras de corazón para juzgar, para descalificar, para menospreciar, para marginar, para relegar, al que sufre, al que llora, al que se angustia...?
¿Pues que acaso olvidan que los hombres fuimos creados a imagen y semejanza de Dios...?
* El autor posee estudios en la Licenciatura de Psicología, tiene título de Maestro en Psicología y es Maestrando en Psicoterapia Psicoanalítica.